CUENTOS DE MI TIERRA: GOYO PATO

Por: Eliseo Ramírez

sepultureroOriginario de Nandasmo.  Desde jovencito se trasladó a Masaya, donde tiene familia, esto lo supe hasta que el profesor Mariano González me lo conto, dicho sea de paso, fue quien lo pinto de cuerpo entero, con la pala y un rollo de mecate sujeto al hombro y brazo izquierdo. Era un personaje popular, de baja estatura, usaba gorra, caites, sus pies eran como se dice popularmente “patas pal monte”. Cachureco hasta la pared de enfrente, la gente para molestarlo y verlo furioso, cogía cualquier objeto de color verde y lo golpeaba, lo volaba al suelo y le daban punta pie ¡para que quería más!  Levantaba los brazos, busca en el suelo piedras para lanzarlos contra el que lo provocaba, cosa que muy frecuentemente hacia el “tigre macho”, cuyo nombre es Luis Arauz, el mismo que salía de diablo negro en los diablitos, paco Bonilla, el gato, don José Tapia Bolaños, controlista de Radio Masaya y muchos más.  Pues, para ser sincero, las piedras no las lanzaba, él era  muy humano, solo amenazaba con tirarlas.  Pero si había que observar aquella gesticulación, él hablaba con señales, creadas por él, era muy expresivo, la gente le entendía, porque solo se escuchaba gua, gua, gua, gua!…con movimientos de brazos y cara.

Pero, como contentaban a Goyito Pato, claro, el que provocaba ya iba preparado con un pañuelo o trapo rojo, y cuando observaba que Goyito Pato estaba furioso sacaba el trapo rojo y levantaba el brazo agitándolo y lo dejaba caer al suelo y le daba con el zapato en señal de repudio al liberalismo.  Goyito terminaba en risas y saltos de alegría, sé que se están preguntando, porque no habla, porque solo dice, gua gua, lo que pasa es que Goyito Pato era sordo mudo… y aun así Goyito Palo fue sacristán de la iglesia San Juan, fue monaguillo del padre Aranda, se sabía las misas, ya sea de Gloria rezada, de difuntos, etc…, sabia el momento en que tenía que tocar la campanilla, que eran signos o señales, que hasta también indicaban cuando debían la persona ponerse de pie y sentarse.

El reverendo Francisco Aranda y Ruiz (q.e.p.d) visitaba hogares cuando alguien estaba en agonía, para santoliarlo o ver un enfermo; o bien para ir a celebrar misa a otra iglesia y Goyito Pato era su acompañante en el primer coche que conducía el primer auriga masayés de nombre Castro Jarquín (q.e.p.d).  Debemos señalar que en los años 60 y 70 habían pocos sacerdotes en Nicaragua.

En fin Goyito era tremendo, fue eminentemente sepulturero no fue velero….cuando se daba cuenta que alguien moría preparaba sus mecates y pala, y no solo esto, sino que se adueñaba del entierro, él siempre iba adelante.  Antes cuando moría una persona importante, los oradores que eran excelentes tales como el Dr. Fanor Tellez Lacayo, Dr. Enrique Peña Hernández, Dr. Chon Serrano, Dr. Raúl Pérez Ortega, Ing. Roberto Bermudes Alegría, Dr. Rodolfo Bellorini, Dr. German Jiménez, Don Tino Sandoval, poeta Eudoro Solís, el pintor, poeta y músico Don José (Pepe) Mendiorez y muchos más, en todo el trayecto desde la salida de la procesión fúnebre hasta el cementerio, los oradores pronunciaban sus discursos.  Pues Goyito Pato no podía faltar, siempre en el atrio de la iglesia San Sebastian, el pedia palabra, con su pala y su mecate, para pronunciar su discurso, y a pesar de ser sordo mudo todos lo escuchaban con atención.  Al llegar al cementerio y enterrar al fallecido, el desenrollaba sus mecates y  dirigía la bajada de la caja. A nadie le permitía que lanzara una palada de tierra solo él lo debía hacer, hasta formar el promontorio.

Este fue “Goyito Pato”, el “sepultero”.

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